La Higiene Industrial: Protegiendo la Salud de los Trabajadores del Ruido

 

La Higiene industrial y los efectos del Ruido

 

 

El concepto de higiene industrial o “en el trabajo” es interdisciplinaria debido a que engloba una serie de técnicas y especialidades necesarias para su quehacer, de hecho, su concepto actual es una técnica muy moderna. Su desarrollo tuvo que esperar a los avances de la medicina, con la que se confunde en sus orígenes y a la creación y evolución del Derecho del Trabajo y la Seguridad Social.

 

Los datos que se tienen en la bibliografía internacional acerca de los antecedentes de la higiene industrial nos mencionan varios autores como Avicena, Plutón, Lucrecio, Hipócrates Galeno, Agrícola y Paracelso entre otros; por supuesto no podemos dejar de hablar de Bernardino Ramazzinni, considerado el padre de la medicina del trabajo. De todos ellos nos llevaría un libro completo para hablar de sus magníficas obras y aportes a la higiene industrial. Su labor coincide en el hecho de que tuvieron un primer acercamiento a las enfermedades características de algunas actividades del trabajo y que en su quehacer de prevención fueron forjando la técnica que hoy se establece en Normas Oficiales Mexicanas para el reconocimiento y evaluación de los agentes nocivos a la salud que se encuentran presentes en los medios fabriles.

Durante mucho tiempo se tuvo el concepto simplista o cualitativo de substancias de origen vegetal o animal y sus efectos, existen evidencias que desde el periodo paleolítico ya había la costumbre de impregnar las puntas de las flechas con substancias "ponzoñosas", acción de donde se origina el término "Tóxico" que proviene del griego y significa "flecha".

La administración de las mismas substancias en forma de pociones dio origen a los llamados venenos, termino derivado del latín que significa poción de amor de Venus.

En la medida que va avanzando el conocimiento de las causas de diversas intoxicaciones  y así como de otras sustancias utilizadas primero en la usufactura, (hacer herramientas propias y medios diversos para uso personal) y posteriormente en la manufactura (hacer diversos productos para el público en general) hasta el periodo de la revolución industrial, la ciencia de la higiene industrial se va nutriendo de conocimiento así como de técnicas y protocolos para observar, identificar, evaluar y controlar aquellos agentes que podrían provocar efectos adversos en la salud del trabajador.

Es así como en este camino dentro de los albores de la revolución industrial y hasta la industria moderna aparecen nuevos agentes a considerar como el ruido, las vibraciones, la inadecuada iluminación, las radiaciones ionizantes, las no ionizantes y las temperaturas elevadas o abatidas retando a la técnica higiénica para desarrollar nuevas metodologías tanto de reconocimiento, evaluación y control.

Definitivamente uno de los agentes más agresivos en los últimos años es el fenómeno de “ruido industrial” tanto en el medio ambiente como en el medio ambiente laboral siendo en México hoy en día la tercera causa de enfermedades profesionales antecediéndole las enfermedades infecciosas y parasitarias y las dorsopatías, estas últimas obteniendo el primer lugar tal y como lo publica el IMSS en sus memorias estadísticas del año 2020.

El fenómeno mecánico - acústico del ruido no lo podemos separar del fenómeno biológico y del psicológico ya que la exposición a este agente altera de manera inmediata la salud en estos tres niveles.

 

El ruido y sus efectos a la salud.

 

El ruido entonces se reconoce como un problema de gran importancia respecto a la salud de trabajadores de la industria, aun cuando en el pasado se había establecido relaciones entre el, los daños a la audición y el cambio en la conducta humana, se sabe hoy que algunos de los ruidos de la vida diaria pueden ser beneficiosos; por ejemplo, el suave zumbido del acondicionador de aire aumenta la concentración porque disimula otros sonidos que distraen.

Dentro de los conceptos que maneja la Norma Oficial Mexicana 011 STPS, en su parte de definiciones y que se consideran subjetivas son: Sonido no grato o combinación de sonidos no coordinados que producen una sensación desagradable, o aquella más amplia, que lo identifica con cualquier sonido que interfiera o impida alguna actividad humana. Esto significa que el sonido es adverso o que interfiere con la recepción del sonido deseado convirtiéndose en ruido.

Desde el punto de vista físico, el sonido consiste en un movimiento ondulatorio percibido por el oído, el cual empieza con una perturbación mecánica; por ejemplo, la causada por una voz, al dar un portazo o pasar un arco sobre las cuerdas del violín. Las vibraciones de la fuente sonora hacen que se formen ondas que se propagan en todas direcciones. Dicha propagación se desplaza en dos direcciones, una comprime el aire causando un leve incremento en la presión (compresión) y cuando se revierte queda un vació parcial o enrarecimiento del aire (refracción), los cuales provocan pequeñas fluctuaciones, pero repetidas en la presión atmosférica que se extiende desde la fuente de origen hacia afuera. Así, el sonido es un movimiento ondulatorio que provoca cualquier variación en la presión (en el aire, agua o algún otro medio) que el oído humano puede detectar.

Entonces diríamos que un sonido deja de ser agradable cuando las características físicas que lo acompañan interfieren la salud y en muchas de las ocasiones interfieren la actividad humana

El ruido requiere de medidas que sean aceptadas internacionalmente y que no quede en un plano subjetivo, para que así se tengan puntos de referencia sobre el daño que produce, por lo tanto, se requiere conocer en el humano cuál, es su campo de audición y el nivel de presión que el ruido ejerce sobre el aire para producir la sensación auditiva.

 

Existen cuatro factores de primer orden que determinan el riesgo de pérdida auditiva:

 

- Nivel de presión sonora.

- Frecuencia

- Tiempo de exposición al ruido.

- Edad.

 

Además de estos cuatro factores citados, existen otros como son las características del sujeto, el ambiente de trabajo, la distancia a la fuente sonora y la posición respecto a este. 

La exposición a ruido puede causar también ruptura del tímpano, lo cual no produce necesariamente gran pérdida del oído. Sin embargo, desde el punto de vista práctico de la reducción de la agudeza auditiva causada por una exposición prolongada a niveles de ruido industrial altos o moderadamente altos (perdida de oído producida por ruido profesional) es de mayor importancia.

El efecto del ruido sobre la agudeza auditiva depende de ciertos tipos de factores físicos y biológicos. Los factores físicos comprenden las características cualitativas y cuantitativas del ruido, tales como frecuencia, espectro, presión de nivel sonoro, periodicidad, duración, distribución a lo largo del día y, en ciertos casos, nivel sonoro máximo. Hablando en términos generales, puede decirse que el ruido tanto baja como a alta frecuencia produce daño y que la intermitencia de la exposición tiende a reducir los efectos nocivos del ruido peligroso; no obstante, cuanto más larga sea la duración de la exposición mayor es el riesgo potencial.

Los factores biológicos se refieren principalmente a la cuestión de susceptibilidad individual. una pequeña porción de la población tiene una mayor sensibilidad al ruido, y bajo unas circunstancias dadas de exposición experimentará un daño más serio y rápido de la agudeza auditiva que el resto de la población.

La pérdida de oído por causas profesionales suele ser bilateral, pero el que ambos oídos resulten afectados por igual depende de que la intensidad del ruido llegue al oído interno y la sensibilidad de cada oído. Al principio el empleado puede no darse cuenta de ninguna perdida de agudeza, temporal ni permanente. Pero a menudo experimenta dificultad para seguir conversaciones de grupo y puede no distinguir palabras que contengan muchas consonantes.

 

Un descenso en la agudeza de tonos altos audiométricamente detectable en la reducción de 4,000 Hertz es característico de la perdida de oído provocada, pero no exclusivamente. Más tarde esta pérdida de agudeza aumenta de grado y comprende frecuencias más bajas.

Al principio, después de importantes exposiciones al ruido, la agudeza auditiva se recupera completamente, a menudo dentro de las 24 horas; esta pérdida es conocida como cambio temporal de umbral (CTU). Mas tarde este CTU puede sumarse a una pérdida de oído permanente provocada.

¿Porque el caracol resulta dañado?, Resulta dañado, a veces sin remedio en las células vellosas del Órgano de Corti produciendo cambios o declinaciones inicialmente reversibles y microscópicamente detectables; con posteriores exposiciones el daño o la declinación de las células vellosas (ciliares) aumenta en extensión y gravedad no permitiendo su verticalidad causando una disminución de la agudeza auditiva en ciertas frecuencias. Ver disposición de células ciliares en el órgano de Corti figura 1.

 

Figura 1

 

Podemos observar que las células ciliares que se encuentran al inicio de la espiral del caracol son aquellas qué reciben la señal en el orden de los 20,000 Hz y que las células receptoras de frecuencias bajas se encuentra en la zona mas profunda de la cóclea (caracol); esto quiere decir que nuestro organismo evolucionó para protegernos en mayor medida de las frecuencias bajas ya que son las que viajan más a través del aire e inclusive pueden provocar re verberación con el cráneo aumentando la exposición.

 

Por otro lado, podemos decir que la exposición a niveles de presión por encima de los 80 dB(A) aumenta el riesgo de pérdida auditiva ya que la exposición prolongada a estos niveles provoca la destrucción de estas células ciliares; así mismo la exposición por arriba de los 120 decibles puede inducir a la ruptura de los huesecillos en el oído medio lo que impedirá que la señal acústica llegue correctamente al órgano de Corti (cóclea o caracol). 

 

Ver relación entre niveles de presión y presiones ambientales. Fig. 2

 


Figura 2

 

 

En la figura 3 se observa que

 

  • Cada curva es el límite superior de una zona del espectro, dentro del cual se puede desarrollar adecuadamente una determinada tarea.
  • En las zonas A, B y C el trabajo intelectual complejo no se trastorna de manera apreciable, pero en la C la estancia cesa de ser agradable.
  • En las zonas D, E y F el trabajo intelectual es penoso, el trabajo corriente administrativo o comercial no es totalmente molesto, pero tampoco será agradable para el trabajador.
  • En las zonas G, H e I el trabajo intelectual es extremadamente penoso, el trabajo administrativo corriente es difícil y el trabajo en el taller no es molesto de manera apreciable.
  • En las Zonas K en adelante es la región en la que una exposición breve provoca fatiga auditiva hasta sordera profesional.

 

Figura 3

 

Con todo esto podemos concluir que realmente la exposición la genera la combinación de frecuencia y presión sonora cuya combinación será determinante para la aparición de la hipoacusia bilateral de origen laboral. Por lo que es muy importante que tras la exposición de los trabajadores se debe establecer de manera muy clara en los programas de conservación de la audición la necesidad de medir estos factores mencionados y asesorarse con el experto de confianza a cerca de los controles más adecuados en función de las características físicas del campo acústico.

No olvidar que, bajo los nuevos cambios contenidos en la Ley de la Infraestructura de la Calidad, toda magnitud a medir relacionada con la seguridad y salud ocupacional necesariamente deberá realizarse a través de los organismos evaluadores de la conformidad, acreditados y aprobados por las dependencias oficiales y que solo ellos podrán emitir un dictamen con validez oficial.

¿Te preocupa el impacto del ruido en tu lugar de trabajo? Descubre cómo la higiene industrial puede proteger tu salud y mejorar tu bienestar laboral. ¡Sigue leyéndonos para aprender más sobre las mejores prácticas y medidas preventivas! Contáctanos para recibir las últimas actualizaciones y consejos sobre seguridad y salud ocupacional.

 

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